
Duermo con la ventana abierta las noches de luna.
La indescriptible sensación que su mirada causa en los cuerpos desnudos es adorable.
Duermo con la ventana abierta las noches de lluvia.
Las gotas que consiguen entrar al cuarto danzan ante mis ojos hasta el amanecer.
Duermo con la ventana abierta cuando quiero volar.
De los brazos salen plumas y vuelo sin necesidad de alas.
Duermo con la ventana abierta cuando la música nocturna quiere entrar por mis oidos cansados.
Las notas negras lamen mi oreja izquierda, mi sangre tibia fluye.
Duermo con la ventana abierta cuando la noche negra trae poesía.
En sueños aparecen palabras que intento descifrar al amanecer.
Duermo con la ventana abierta cuando no quiero dormir.
Las nubes tienen espectáculos exclusivos.
Duermo con la ventana abierta cuando pretendo escapar.
Escapo, siempre lista para volver a los únicos brazos que me conocen, los míos.
Duermo con la ventana abierta las noches en que espero, te espero.
Una escalera sale de la nada y entra el viento a desnudarme.